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Leyendas cortas IV: La Viuda de Santo Domingo


Cuenta la leyenda que se encontró una mujer de aspecto desconocido con una capa negra en las calles de Santo Domingo asustando a la gente. Una señora se acercó a esta viuda que muy humildemente caminaba por las calles, pero entonces, al querer preguntar la hora, ella se llevó la sorpresa de su vida, quedó completamente plasmada con lo que vieron sus ojos. Viuda de Santo DomingoAquella humilde señora que era viuda y vestía de negro, no tenía ningún rostro de frente porque era nada menos que un esqueleto.


 Salió corriendo a los gritos esta mujer que ya no importaba la hora, solamente quería llegar a su casa y no morir antes de poder hacerlo a causa de la parca que es quien pensó que había encontrado. Luego de un tiempo prudencial, un hombre corrió con el mismo destino al querer recorrer las callejuelas de Santo Domingo, debido a estas apariciones que cada vez fueron más es que la llamaron como la Viuda de Santo Domingo.


 Nadie podía salir de su casa luego de las 7 de la tarde para no cruzarse con la viuda y las casas cerraban muy fuerte sus puertas para que no entre tampoco. Un grupo valiente de jóvenes salieron de cacería para quitarla del pueblo de una vez, pero ella jamás apareció, tampoco lo volvió a hacer nunca más y son muchas las versiones que se cuenta por todo esto, ya que hasta se dice que desapareció dentro del panteón y que por eso no puede volver a las calles.

Leyendas cortas III: El fantasma de la avenida

La Avenida Lázaro Cárdenas, es una vialidad muy importante de Guadalajara, Jalisco. Conecta con el poblado de Chápala, y es muy conocida por la gran cantidad de accidentes que suceden en ella. Se puede contar al menos uno diario, algunos demasiado fuertes con consecuencias mortales. Se identifica como la causa a una mujer que se aparece misteriosamente en medio del camino, distrayendo a los conductores. Cuando estos intentan esquivarla sufren fatales percances y otros tantos aseguran haberla atropellado.

 Muchos testigos dicen que estos sucesos son causados por una presencia del más allá, que se aparece a altas horas de la noche, en medio de la oscuridad, se cruza frente a los autos, causando accidentes a diestra y siniestra. s bien sabido que los lugares donde suceden muertes trágicas conservan las energías de las personas que fallecieron ahí, algunas quedan tan impregnadas, que permanecen vagando por tiempo indefinido, repitiendo su mortal desenlace una y otra vez.

 Según declaraciones hechas por los accidentados sienten que la atropellan, incluso que la despedazan con sus autos, pero cuando los servicios de emergencia buscan a la persona herida, no pueden si quiera encontrar rastros de que alguien haya sido lastimado al exterior del vehículo, extienden su búsqueda hasta los arboles cercanos también sin resultados. Por lo cual después de tantos incidentes, han llegado a tomarlo como algo común, sin sorprenderse al escuchar una y otra vez la misma historia.

Se dice que al parecer ese lugar fue un paradero de camiones de carga, donde los choferes de las unidades se paraban a descansar, tomar sus alimentos y en ocasiones contratar los servicios de mujeres de la vida galante, se piensa que una de ellas fue estrangulada o asesinada, y ahora sedienta de venganza, cruza frente a los automóviles causando accidentes.

Leyenda corta II: Atalanta e Hipómenes

Hubo una vez en Esciros, isla del mar Egeo, un rey llamado Esqueneo cuya hija, Atalanta, había sido educada en un ambiente muy permisivo y colmado de mil y un caprichos. A la joven Atalanta le gustaban las actividades de todo tipo, y entre ellas se encontraba la actividad de la caza. Se pasaba los días enteros con su carcaj de flechas sobre su espalda buscando animales a los que atrapar. Tal era su afición y maestría que ni siquiera los centauros del lugar conseguían alcanzarla en su habilidad.


 Sin embargo, aquella dura afición le pasó factura endureciendo su corazón. Un corazón que no se reblandecía con nadie, ni siquiera con la mirada amable de sus muchos pretendientes, entre los cuales se encontraba el valeroso Hipómenes. El joven, acudió cansado al Olimpo para contar a los dioses su desventura amorosa e infructuosa con la joven Atalanta, y Venus, compadecida, decidió entregarle tres manzanas de oro del Jardín de las Hespérides recomendándole que participara con inteligencia en una próxima carrera en la que participaría también la joven.


El día de la famosa carrera, cuando dieron la señal de salida para comenzar, la joven Atalanta partió a la velocidad del rayo dejando a todos los pretendientes que habían acudido atrás. Entonces, Hipómenes dejó caer sus tres manzanas sobre el terreno bien distanciadas, y tal era el afán cazador de Atalanta, que se volvió parando la carrera sólo para recogerlas. De este modo, y haciendo un gran esfuerzo, Hipómenes llegó el primero a la meta, obteniendo así la atención y, más tarde el amor, de la joven Atalanta, que quedó prendada ante tal esfuerzo.

Leyenda corta I: El martillo de Thor

Poblaron en una época el interior de la tierra, una serie de enanos famosos por sus excelentes trabajos artesanos. En una ocasión, aquellos enanos se preparaban para fabricar regalos que pretendían reglar a los dioses, cuando uno de los enanos, llamado Brok, se puso a fanfarronear ante todos aquellos regalos:

 – ¡Buah! Esos regalos no valen nada- Dijo muy ufano el enano- Mi hermano fabrica con oro y hierro cosas muchísimo mejores.

 – Pues si es así, que lo demuestre- Dijeron algunos enanos molestos ante lo que parecía soberbia.

Tras aquello, Brok y su hermano se pusieron manos a la obra, y tras varios días, volvieron cargados con un jabalí de oro, un anillo precioso, y un martillo con poderes mágicos. El juez de aquella batalla fue el dios Loki, dios de las travesuras y del engaño, que convocó a todos los dioses para que ellos mismos decidieran cuál les parecía el mejor de todos los regalos fabricados.

Cuando le llegó el turno a Brok, presentó en primer lugar su jabalí de oro, que brillaba más que el sol y podía correr por la tierra, mar y aire. A continuación, sacó el anillo maravilloso que, cada nueve noches, producía efectos cada vez más hermosos. Y para terminar, puso en manos del dios Thor el poderoso martillo, diciéndole:

 – He aquí la que será tu gran arma, ya que con ella vencerás siempre y nunca te abandonará…

Y el dios Thor, entusiasmado con el regalo, decidió tan solo con aquella satisfacción, a los enanos que habían fabricado el mejor de los regalos.

LECCIÓN DE VIDA

- ¡Guarden sus lápices! -anunció la nueva maestra de historia al entrar al salón-. A partir de este momento escribirán solo con bolígrafo.

 - ¡Pero maestra! -reprochó el alumno más inteligente de la clase-. ¿Y si nos equivocamos?

 - Si se equivocan, tachan, enmiendan o arreglan -respondió firmemente-. Mi deber como maestra, aparte de darles lecciones de historia, es darle lecciones de vida, y la vida es como escribir con bolígrafo, no podemos borrar nuestros errores y reescribirlos, si no que tenemos que tachar, enmendar, arreglar y, en algunos casos más extremos, arrugar la hoja, botarla y empezar desde cero.

EL ESPEJO CHINO

Un campesino chino se fue a la ciudad para vender la cosecha de arroz y su mujer le pidió que no se olvidase de traerle un peine. Después de vender su arroz en la ciudad, el campesino se reunió con unos compañeros, y bebieron y lo celebraron largamente. Después, un poco confuso, en el momento de regresar, se acordó de que su mujer le había pedido algo, pero ¿qué era? No lo podía recordar. Entonces compró en una tienda para mujeres lo primero que le llamó la atención: un espejo. Y regresó al pueblo. Entregó el regalo a su mujer y se marchó a trabajar sus campos. La mujer se miró en el espejo y comenzó a llorar desconsoladamente. La madre le preguntó la razón de aquellas lágrimas. La mujer le dio el espejo y le dijo:
 -Mi marido ha traído a otra mujer, joven y hermosa.
 La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:
 -No tienes de qué preocuparte, es una vieja.

Chistes filosóficos

Una mujer, después de mucho esfuerzo, logra llegar a lo más alto del Tibet a formularle una pregunta a un sabio monje budista que allí habitaba.
    —Maestro —le dice—, Por qué cuando un hombre hace el amor con varias mujeres, es admirado y es tildado como campeón; pero si una mujer hace el amor con diferentes hombres, la señalan con los más denigrantes epítetos como "meretriz", "casquivana", "prostituta", P... etc. ?
    El sabio la mira detenidamente y luego poniendo una mano sobre su cabeza le responde:
    —Piensa en esto mujer... una llave que es capaz de abrir varias cerraduras, es una llave maestra, una obra de arte digna de admiración y aprecio. Pero una cerradura que se abre fácilmente con cualquier llave... ES UNA CERRADURA DE MUY MALA CALIDAD...!!!!

La fundación de A. Buero Vallejo

Televisión española realizado unas serie de obras de teatro televisadas que gracias al Youtube son accesible por todos nosotros... Y antes que no lo pongan en siguiente Festival de Teatro Clásico de Almagro.

Pío decía......

La verdad es que en España hay siete clases de españoles…
Sí, como los siete pecados capitales:

  •  los que no saben;
  •  los que no quieren saber; 
  •  los que odian el saber;
  •  los que sufren por no saber;
  •  los que aparentan que saben; 
  •  los que triunfan sin saber,
  •  y los que viven gracias a que los demás no saben. 

 Estos últimos se llaman a sí mismos políticos y a veces hasta intelectuales.

Curiosidades sobre la generación de 98



Pedro Corominas, lo explica cualquier Enciclopedia, fue un gran ensayista, novelista y político catalán. Murió en Buenos Aires en 1939. También perteneció a la generación del 98.

Aludiendo a su prosa farragosa y algo pesada, en Barcelona le hicieron estos versos:
Eres más fresca que una rosa
y más puta que las gallinas.
Eres más pesada que la prosa
de don Pedro Corominas.

Poco antes de morir -5 de enero de 1936-, a don Ramón María del Valle Inclán se le ofrecieron los auxilios espirituales. El autor de los Esperpentos protestó: “¡ni cura discreto, ni fraile humilde, ni jesuita sabiondo!”. Como no le llegaba la muerte, decía: “¡Me muero!”. Pero ¡lo que tarda esto!

En cierta ocasión llevaron a Valle-Inclán ante el juez por un alboroto que había armado.
El juez le pidió el nombre y él contestó, acto seguido el juez le preguntó por su oficio y Valle-Inclán contestó: escritor.
Pregunta el juez de nuevo:
-¿Sabe leer y escribir?
A lo que el dramaturgo responde:
 -No
A lo que el juez dice:
-Me extraña la respuesta.
Valle-Inclán contestó:
-Más me extraña a mi la pregunta.



Conocidas eran las rencillas y el odio que sentía Don Ramón María del Valle-Inclán hacia su homólogo José de Echegaray.
Valle-Inclán no se perdía ni uno de los estrenos de su adversario para ser el primero en criticarlo.
En una de sus comedias, se decía de una señora que poseía “nervios de acero bajo una piel de seda” y Valle-Inclán ya no pudo más. Se levantó de su butaca y voceó:
-¡Eso no es una mujer! ¡Eso es un paraguas!


Recibió Jacinto Benavente la visita de un conocido suyo. el cual no tenía gran éxito como dramaturgo.
Durante el recorrido por la casa, el  invitado quedó asombrado por la amplia biblioteca que poseía el premio Nobel y exclamó:
- ¡Vaya don Jacinto! Con tantos libros ya se pueden escribir buenas comedias.
Benavente le respondió agudamente:
-Pues adelante, amigo mío, están a su disposición.

 Conocida fue la relación amorosa que hubo entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, pero también de dominio público la enemistad que llegaron a profesarse ambos.
En cierta ocasión, siendo ya mayores se encontraron accidentalmente en unas escaleras. Él subía jadeante y ella empezó a bajarla.
Mientras se cruzaban ella le espetó:
-Adiós, viejo chocho.
Pero tal y como lo soltó se dio cuenta que le había puesto en bandeja una magistral contestación a una de las mentes más brillantes de la literatura. Pardo Bazán aceleró el pasó escaleras abajo, pero le dio tiempo a escuchar la réplica de su viejo e íntimo enemigo:
-Adiós, chocho viejo.



Cuando el rey Alfonso XIII le otorgó a Miguel de Unamuno la Gran Cruz de Alfonso X Sabio, el escritor comentó:
-Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco.
El monarca le contestó:
-¡Qué curioso! En general, la mayoría de los galardonados aseguran que no se la merecen.
A lo que el escritor replicó al Rey:
-Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían.